10 abril 2008

Reflections

Debería prestar más atención en clases.
Esta conclusión se hizo su lugar mientras escuchaba un profe de Simulación.

"Nos informamos, como comemos".

Y la idea me parece tan simple y evidente que no sé como no me di cuenta antes. La relación entre la forma en que alimentamos nuestro cuerpo es muy parecida a la manera en que alimentamos nuestra mente. Esto es muy evidente en edades tempranas en las que nos metemos todo lo que podemos en la boca para percibir información química del ambiente. Sin embargo, con el tiempo, esta relación entre alimentos e información se pierde. Seguramente por la idea de placer en los alimentos, que nos aleja de la realidad mundana de la información.

Por ejemplo, es muy problabe que una persona que come de todo sea más abierta que una que descarta ciertas cosas. Es posible que quien come hasta llenarse busque profundizar en los temas que le interesan. Que una persona estructurada utilice rutinas tanto para alimentarse como para informarse, y que no se salga de sus platos preferidos, y sus medios conocidos de información.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Y lo dice alguien que primero come el bife y recién cuando lo termina ataca la ensalada...

Me gusta la anología :D

D Garcia dijo...

No sé qué querrá decir eso. Quizás que por separado se puede discriminar diferencias menores que si está todo junto?