Dicen que el sabio aprende, sin importar de dónde.
Es por esa razón me atrevo a postear esta conclusión que saqué jugando a la play (sí, no se rían, parece que no pero algo se puede aprender =).
Resulta que estaba jugando a uno de esos RPGs, donde vas mejorando las habilidades del personaje a medida que te enfrentas con distintos enemigos. Y los nuevos que vencés te permiten volverte fuerte para enfrentar al siguiente. Resulta que sin proponermelo llegué a esta conclusión:
El buen guerrero, elije qué batallas pelear:
No se enfrentará en batallas que no puede ganar,
ni peleará si la batalla no representa un beneficio.
Y ese pensamiento me llevó al siguiente.
De qué tamaño tienen que ser los objetivos que uno se propone en la vida? Demasiado grandes y vivís una vida de derrotas, demasiados pequeños y nunca vas a hacer algo que te apasione (perdés la fuerza de la lucha contra molinos).
Todas las personas se proponen objetivos del mismo tamaño? Todas las personas se proponen objetivos? Es más facil ser feliz si uno se propone objetivos que pueda cumplir?
Demasiadas preguntas para tan corta experiencia de vida. Por ahora seguirán irresolutas.
Sin embargo lo que sí puedo rescatar, es que no hay un sentido único de la vida. Vivir es como caminar, uno cae hacia adelante, pasando de pie a pie, de objetivo a objetivo. Luchando en cada uno como si fuera el único, tratando de mantener todo en pie, y cada paso da lugar al siguiente, abriendo nuevos interrogantes. Nuevas razones para ir hacia adelante.
Estoy seguro que algunos tendrán caminos cortos, y otros grandes, algunos dejaran senderos que otros repetiran, y otros repetirán caminos de alguién más.
Pero lo cierto es que no se necesita una razón para caminar (ni para vivir), sólo aferrarse fuerte a lo que te lleve adelante.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario